02 abril 2013

Feliz cumple mi adorado tormento!!

Cuando una madre tiene una niña, se la imagina de rosa: en color, en delicadeza y hasta en vestimenta; sin embargo, con el tiempo uno va aprendiendo que Dios pinta en colores y formas diferentes a cada hija o hijo.

Eso aprendi de ti, que tienes muchos colores y que llevas dentro tu propio color. Me has enseñado la construcción de la originalidad en la vida, me has enseñado a ser mamá a ser amiga, a ser compañera de camino.
Hoy, que cumples tus 15 años, quiero darle gracias a Dios por el mejor regalo de cumpleanos que me pudo dar, por la vida, y porque me ha dado la oportunidad de acompañarte, de apoyarte y de mostrarte algunos caminos.
Sé que no puedo vivir la vida por ti, ni me gustaría hacerlo, porque cada ser humano tiene una misión especial a la cual ha sido llamado. Sigue siendo noble y buena, sigue responsable con tu vida y con todos los riesgos que asumas, sigue encontrando muy dentro de ti la intuición, la razón y el sentido común para vivir.
Escucha siempre a tu corazón y lo que te pide; sigue tus sueños, lucha por todo aquello que crees; arriésgate, lánzate, y, si es necesario juégate la vida, porque al final, se debe vivir con valor, con coraje, con pasión.
Nunca te tornes cobarde ante las adversidades ni problemas, ni huyas de ellos. Ama todo lo que haces, ama este universo maravilloso donde Dios nos ha puesto y quiere que florezcamos. Que tu corazón no conozca nunca la envidia, el rencor, la hipocresía, la deslealtad, porque son sentimientos inferiores, reservados para los mediocres.  Reconcíliate al final de cada día contigo misma. Ámate.
 
Recuerda que se necesita realmente poco para vivir, y mucho te hace falta por estudiar, por trabajar, por conquistar y descubrir, pero cuidado, nada nos llega gratis. La felicidad no es una meta, ni hay fórmula para encontrarla, porque se construye día a día. Y esta es la vida, de muchos caminos, opciones, elecciones, buenas y malas, alguna lección nos dejan.
Sé que no soy una madre perfecta; algunas veces soy un poco loca y un poco cuerda, pero te quiero agradecer también por aceptarme y amarme así. Quiero que sepas que mientras Dios me de vida, seguiré a tu lado, respetaré tus decisiones y no te pediré que actúes contra tu voluntad, pero sobre todo quiero que sepas, que siempre te amaré.